Cómo facilitar el periodo de adaptación infantil

Aquí os explico algunos consejos que puse en práctica el año pasado para facilitarle la adaptación a la guardería a mi hija y que seguiré también este año.

¿Porque llevo a mi peque a la guardería?

Pues, aunque no me parezca la mejor opción (básicamente porque creo que estaría mejor en casa con sus padres y porque en la guardería son muchos niños por cuidadora), la llevo porque tengo que trabajar y ni su papá (que también trabaja), ni sus abuelos (que viven lejos) pueden quedarse con ella el ratito que yo estoy fuera de casa. Si pudiéramos permitirnos una canguro, podría ser una buena opción, pero no es el caso. Así que después de pensarlo mucho decidimos apuntarla a la guardería.

El periodo de adaptación es muy importante

El periodo de adaptación, es el tiempo en el que tanto el bebé/niño y los padres se adaptan a la nueva situación. Sí, no solo el pequeño se tiene que adaptar, para los padres también es un proceso y es mejor hacerlo poco a poco.

Niño jugando en guardería

Foto de Lars Plougmann en Flickr

Muchas guarderías ofrecen la opción de hacer una incorporación progresiva. Dejan que los papás entren en el aula y estén con el peque un rato para que se vaya familiarizando poco a poco con el aula y las profesoras en un entorno seguro.

Creo que es fundamental que cada familia haga el periodo de adaptación adecuado a sus necesidades, ya que cada bebé es distinto.

A la hora de escoger guardería, su periodo de adaptación fue un aspecto que tuve en cuenta. Hay centros en los que no dejan entrar a los padres al aula. No entiendo por qué, ya que eso ayuda mucho al pequeño dándole seguridad y confianza.

En ese aspecto, estoy muy contenta con la guardería que hemos escogido para Emma porque están abiertos a hacer el periodo de adaptación a tu medida. Ofrecen un periodo de adaptación corto (la mayoría de familias lo prefiere así porque tienen que ir a trabajar) pero se adaptan a las necesidades del niño.

¿Qué puedo hacer para ayudar en este proceso?

Lo primero de todo es una buena comunicación con el centro. Es primordial hacer una entrevista con la cuidadora antes de empezar, explicándole las características de nuestro pequeño. Además de que ella conozca a nuestro niño, nosotros también la conoceremos a ella, por lo que nos dará seguridad y confianza dejarla con una persona que conocemos y nos ha dado una buena impresión.

Como he dicho antes, por suerte, nos han dejado hacer una incorporación progresiva a nuestra medida. Durante dos semanas fue sólo una hora , de la cual, al principio yo estaba con ella media hora para luego pasar a estar solo 15 minutos. Después hicimos dos semanas más en las que se quedaba una hora y media, de la cual yo la acompañaba 15 minutos. En todo momento decidimos, entre la tutora y nosotros, lo que era lo mejor para la niña. Me tranquiliza saber que, si hay algún problema en la adaptación, podré hablar con la tutora y buscar una manera en la que podamos ayudar al niño a superar esta fase.

Lo ideal es no hacer coincidir este periodo con otro momento de cambio para el bebé, como pasarlo a su habitación, la incorporación de los sólidos… Nosotros no pudimos evitar llevarla a los 8 meses, justo en el momento en que aparece la crisis de angustia de la separación. Me hubiera gustado que no hubiese coincidido, porque creo que eso no le ayudó mucho a adaptarse, pero la otra opción era llevarla antes y separarle mucho antes de mamá. Así que escogimos la menos mala.

En la mochila

Desde que empezó el cole, Emma me reclamaba mucho más. Así que en estos momentos, hay que sacar fuerzas para ser más paciente y comprensiva. Ella necesita más mimos, abrazos, más rato en compañía de mamá… Casi no me dejaba hacer nada, pero es lo que hay. Una vez que eso está asumido y sabiendo que lo más importante es que ella esté bien, es más fácil dejar otras tareas atrás (temas personales, de casa o de familia).

A nosotros nos ha ido muy bien ir a recoger a Emma con la mochila portabebés. Después de estar un rato lejos de mamá, lo que necesita es muchos brazos, así que la pongo en la manduca y nos vamos bien juntitas a casa. La mayoría de las veces se quedaba dormida enganchada al pecho antes de llegar a casa. ¡Me encanta!

Es importante que tengamos una actitud positiva. Nosotros hemos colgado la orla del cole (la foto de los compañeros de clase y de las señoritas) en la habitación, en un lugar visible para ella. Cada mañana que hay cole, le hablamos de lo bien que se lo pasará con todos ellos y vamos repasando sus nombres mientras le enseñamos las fotos. Lo mismo hacemos de camino al cole. Aunque todavía es muy pequeña para entender muchas cosas, creo que si que entiende que vamos contentos, por lo que convertimos ese sitio en un lugar seguro.

Siempre, siempre, siempre, hay que despedirse del peque antes de irse. Marcharse a hurtadillas cuando no te ve es una mala idea, ya que cuando levante la vista y no te vea se sentirá traicionado y perderá la confianza. A mi (y supongo que a todas las mamás) me resulta muy duro despedirme cuando se queda llorando, pero hay que hacerlo. Y mejor que sea rápido, escondiendo nuestra angustia con una sonrisa y con unas palabras bonitas y positivas. El mismo consejo sirve cuando lo vas a recoger.

doudou

Hay niños a los que les ayuda llevar un objeto de transición. Emma no tiene ningún juguete preferido, pero hemos llevado un peluche que siempre está por su cuna para que en el cole tenga un trocito de casa que le pueda vincular a papá y mamá y hacerle sentir más segura. Por lo que me dice la señorita (y lo que yo ya imaginaba) no le hizo ningún caso, aunque nosotros lo seguimos llevando durante un tiempo por si lo necesitaba en algún momento. Además, como siempre uso la misma colonia, perfumé al peluche para que se sientiera más acompañada por mi olor (este es un consejo de mi amiga Susana ¡Gracias!).

Otra cosa que hemos hecho ha sido intentar ayudarle a adaptarse al nuevo horario. Por suerte, más o menos ya se levantaba a la hora que nos iba bien para poder ir al cole, pero si algún día está más cansada y necesita más siesta, la dejamos dormir. Y lo mismo por la noche, a la que hay sueño… a la cama.

Como ya he dicho que a nosotros nos coincidió con la angustia de la separación, también jugamos mucho a juegos de escondite. Un juego de falda que ayuda en este periodo es el ¡cu-cu-tras! Le demuestra que, al final, ¡mamá y papá siempre aparecen!

Si te ha tocado vivir la experiencia de llevar a tu peque a la guardería o al cole, seguro que has intentado ponérselo lo más fácil posible. Así que facilitarle la adaptación a la guardería… ¡A la mochila de mi peque!

Bueno, estos son algunos ejemplos de lo que hicimos y haremos para ayudarle a que se adapte a esta nueva situación. ¿Se te ocurre algún otro consejo? Cuéntanoslo en los comentarios.

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