Recibir postales de niños

En verano, cuando llegamos a casa después de unos días de vacaciones, nos encontramos una bonita sorpresa en el buzón, ¡Una tarjeta postal para Emma!. Se la envió un amiguito desde muy lejos y a ella le gustó mucho el detalle, especialmente el dibujo que había impreso en el anverso.

El avance de las nuevas tecnologías está dejando al correo postal tradicional casi en desuso. Ya sé que también se pueden utilizar las postales virtuales, de hecho yo las uso, pero me gustan mucho más las “reales”.

Emma mirando una postal infantil

Creo que hay muy pocas ocasiones en las que podamos utilizar este medio de comunicación, excepto en Navidades y en vacaciones (verano, Semana Santa…), por eso pienso que hay que aprovechar esos momentos ya que se pueden trabajar muchas cosas con ellas.Una de las cosas que más me gustan de estas postales, es que al tener que dedicarle más tiempo (elegirla, escribirla, enviarla, …) le estás enviando un doble mensaje a la persona a la que se la envías. Primero le explicas algo de tus vacaciones, pero también le estas demostrando que te importa. Creo que es una muestra de afecto muy bonita hacia el destinatario.

Postales infantiles

Un aspecto que se puede trabajar con los niños es fomentar la autoestima y seguridad en sí mismo al hacerle elegir la postal. Es importante que, desde pequeños, los niños se hagan responsables en la toma de pequeñas decisiones (elegir entre dos o más opciones después de ver las ventajas y desventajas de cada opción) en función de su nivel. Así a medida que crezcan pueden hacerlo mejor. No sólo pueden decidir con qué juguete quieren jugar o qué fruta comer después de comer, sino también qué postal enviarle a su amigo teniendo en cuenta sus gustos y los del destinatario.

Otro aspecto que se trabaja con las postales, el más evidente, es que los pequeños se puedan dar cuenta de la funcionalidad de la lectoescritura. Y si son ya un poco mayores, además pueden practicarla en vacaciones sin tener que recurrir a los tradicionales y aburridos deberes.

Mirando una postal infantil

El lado más práctico, es que cada oportunidad de dar la dirección para que te envíen una postal les ayuda a memorizar su propia dirección de casa.

Ya ves que las tarjetas postales dan mucho de si, así que las postales ¡A la mochila de mi peque!

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